Dos caminos
En 1992, Virginia falleció en un accidente automovilístico durante un viaje de intercambio a Estados Unidos. Para afrontar la pérdida, su padre Benjamín fotografió el duelo familiar y creó un álbum con imágenes propias y de otras personas. En 2024, él corrió la misma suerte que su hija; y esta vez me tocó a mí enfrentar su ausencia a través de la fotografía.
No conocí a Virginia, mi tía, pero desde que supe de la existencia de ese álbum memorial sentí una conexión con su partida. Ahora, intervengo en el mismo para no olvidarlos, y que el proceso de su pérdida sea más fácil de aceptar.
Aquellas fotografías hechas y recopiladas por mi abuelo, dialogan con mi propio archivo fotográfico para relatar dos historias que terminaron unidas por un hecho similar, son más que un testimonio: representan el último adiós de alguien que no sabía cómo expresar lo que sentía.
Este proyecto busca preservar —congelar y atesorar— sus historias, que, aunque separadas hace décadas, han vuelto a encontrarse.